Con lo que respecta el conflicto de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, se inicio un proceso burlesco, ya que no se actuó de una forma correcta, sino más bien se actuó de una manera impulsiva y xenofóbica. “Costa Rica envía policías a poner una bandera en el territorio, luego se van por temor a ser asesinados, llegan los de Nicaragua y quitan la bandera para poner la de ellos” y ahí es donde nos preguntamos donde se encuentra la racionalidad de proceder en una situación tan seria como la soberanía del territorio, para que las autoridades del país hagan y deshagan sus actos sin ninguna justificación valida (CONSTITUCION POLITICA DE LA REPUBLICA DE COSTA RICA: ARTÍCULO 3º.- Nadie puede arrogarse la soberanía; el que lo hiciere cometerá el delito de traición a la Patria.)
Primeramente debería conocer de antemano que parte de territorio le pertenece a cada país, para que por ende se tomen las decisiones más racionales y lógicas, donde se llegue a un acuerdo y existan la menor cantidad de perjudicados. En un país como el nuestro donde no existe el ejército y donde se supone que creemos en el dialogo es una vergüenza operar de esa modo y dando una imagen de una Costa Rica incorrecta, se debió iniciar con la comunicación, tratar de llegar acuerdos, en vez de mandar tropas a “vigilar” el territorio.
No se tomó en cuenta información fundamentada, si no que solo se pensó con la “cabeza caliente”, tomando decisiones irrelevantes e innecesarias por parte de los 2 países. Provocando un conflicto innecesario y creando un aumento en la xenofobia.
La decisión final fue que se retiraran las fuerzas militares y policiales de la zona de conflicto, además de la resolución aprobada también se pidió a los dos países reanudar el diálogo bilateral, retomar la demarcación fronteriza y comprometerse a luchar contra el narco en la zona. Lo cual es una decisión sensata, porque la violencia genera más violencia y si se logra llegar a un acuerdo por medio del dialogo es la mejor manera de solucionarlo.
Lastimosamente Nicaragua no entra en razón y no buscan entrar en dialogo, ya que no quieren retirar sus tropas y poseen una actitud muy negativa, a pesar de la resolución que dio la OEA. Por lo que no se conoce que intenciones políticas tienen con esta actitud tan cerrada y poco colaborativa para llegar a una solución efectiva. Por lo que corresponde a Costa Rica debe actuar de una forma ética, razonable y con el procedimiento debido, poniendo siempre en primer plano el dialogo que es lo que nos representa como un país que buscamos la paz.
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